Razones para tener objetivos

Imagen de Ceesepe

Siempre me han gustado mucho los nombres que se le dan a las diferentes generaciones que se van dando en nuestro mundo. Generación Z, generación Y, millenials… Por curiosidad la última nombrada es la Generación Alfa (para los nacidos entre los años 2010 y 2020).

Creo que estas generaciones son demasiado estrictas en el sentido de limitar mucho los grupos de edades. Hoy voy a hablar desde la perspectiva de mi generación (realmente no sé a cuál pertenezco y me ha dado un poco de yuyu buscarlo). Para dar contexto, en torno a los 30 años. Es una pena que la generación que vino después de la Primera Guerra Mundial nos robara el nombre, pues creo que la generación perdida era también un gran término para “nosotros”.

Sin querer quejarme de más, vivimos una gran crisis allá por 2008 cuando estábamos empezando a mirar el panorama laboral en nuestra vida. Ahora el virus, cuando apenas estábamos recuperados de lo anterior. No quiero pecar de arrogante y afirmar que las otras generaciones anteriores no han tenido problemas de la misma magnitud o mayor, pero lo siento, no las he llegado a vivir.

El objetivo de este artículo, con el que estrenamos el 2021 es el de intentar dar un poco de luz sobre el principal uso de dos de las preposiciones más confundidas por los estudiantes cuando aprender español: por y para. Por eso es importante que uno de los aspectos que influyen en que crea que nuestra generación es la generación perdida es la falta de objetivos (y de razones).

Las razones se nos escapan a la mayoría de las personas que vivimos en el mundo. ¿Por qué se produjo la crisis del 2008?, ¿por qué hay tanta desigualdad a tantos niveles?, ¿por qué ser joven y español es sinónimo de desempleo en muchas ocasiones?

Son preguntas muy difíciles y muy desagradables de responder (y de escuchar) seguramente. Pero todas tienen algo en común. Empiezan con por. Así podemos entender que por se refiere a la causa o a la razón. Una de mis formas favoritas de explicarlo es con la temporalidad de la acción:

“No podemos vivir con normalidad por el virus” (primero vino el virus y después nos cambió la vida).

Los objetivos también son difíciles de afrontar, pues es algo que nos toca hacer a nosotros mismos y ya se sabe lo que nos cuesta elegir una película en Netflix, estamos como para tomar decisiones importantes sobre objetivos vitales. También podemos explicar esta parte con la temporalidad de la acción. El objetivo siempre es algo que viene después del proceso, siempre es algo que llega de manera posterior. La expresamos con la preposición para.

“Trabajo para ganar dinero” (no conozco ningún trabajo o país en el mundo en el que se pague antes de trabajar, pues la acción de ganar dinero siempre viene después de trabajar).

Tengo que decir también que hay otros usos secundarios de por y para que os van a hacer muy difícil la tarea de aprender a usar estas preposiciones correctamente. Pero, ¡qué aburrida sería la vida si fuera fácil!

Para practicar podéis contarnos la razón por la que estudiáis español y los objetivos que tenéis con este bonito idioma.

Nos leemos pronto, en un click.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *