Mi no entender

Fotografía de Natalia Sánchez

“Mi no entender” ¡Cuántas veces habré escuchado esto de boca de mis propios estudiantes! Estudiantes que empezaban a aprender español en los niveles más básicos y que comenzaban a descubrir una lengua y una cultura que hasta ese momento era totalmente desconocida para ellos.

Estas palabras siempre me han inspirado mucha ternura por las caras con las que las decían, caras que estaban entre el miedo de expresarse y la súplica para que los ayudara a entender. Yo intentaba siempre animarlos diciéndoles que: ¡No! ¡Entiendes más de lo que crees! Si sigues practicando pronto serás más granadino que la Alhambra.

Pues bien, tanto años como profesora de español, tantas metodologías y métodos estudiados para mejorar mi docencia no me han servido de mucho cuando he empezado a sufrir en mis propias carnes lo que es ser un estudiante A1 de un idioma extranjero. Y es que en mi última aventura vital decidí venir a trabajar a Alemania durante seis meses sin hablar ni papa de alemán.

Siempre he creído que mis estudiantes podían comprenderme si hablaba muy despacio y vocalizaba muy bien ¡ilusa de mí!

En mi primera clase de alemán en el nivel A1 y digo A1 porque al nivel A-100 “no me entero de nada, me quiero morir” no se puede asistir, aunque hubiese sido el nivel idóneo para mí, la profesora con una sonrisa enorme, que yo reconocía por haberla puesto mil veces en mis clases, y con una vocalización perfecta empieza a producir una serie de sonidos guturales que más que de una lengua germánica parecían sonidos llegados directamente de lo más profundo del averno.

Al comenzar la clase y mientras yo aún estaba preguntándome en qué momento se me había ocurrido que era una buena idea empezar a estudiar una nueva lengua, la profesora pregunta: “Natalia ¿correcto?” y en este momento mi corazón empieza a latir a mil por hora y estoy pensando ¡Oh, tierra trágame! ¿Qué me ha dicho? ¿Qué tengo que responder?

Llegados a este punto tengo que deciros que yo aún solo sé tres o cuatro palabras en alemán: “Ja” (sí), “Nein” (no), “Entschuldigung” (disculpa) y “danke” (gracias) y que estaba empezando a sentirme más pequeña, pequeñita, pequeñísima y a ponerme cada vez más roja (a estas alturas de la historia ya estaba como un tomate) viendo como todos mis compañeros estaban clavando sus miradas en mí y pensé: Ok. Solo sabes cuatro palabras, elige una. ¡Rápido! y respondí: No, gracias. Tras la risa disimulada de mi profesora y la no tan disimulada de mis compañeros me di cuenta que no era la respuesta correcta. Ella solo me estaba presentando a la clase y había dicho: Natalia, profesora de español ¿correcto?

Después de aquella clase pensé, como tantos otros estudiantes que se han visto en esta tesitura, en abandonar. Total, tampoco es tan importante el alemán en Alemania ¿no? pero entonces recordé lo que yo siempre les decía a todos aquellos estudiantes que me contestaban “Mi no entender”, si sigues practicando pronto serás más alemana que la Kartoffelsalat.

Hoy en día sigo asistiendo a mis clases de alemán e intento mejorar cada día porque, aunque sea difícil, no hay mayor placer en esta vida que descubrir algo nuevo, una lengua, una cultura, una aventura o un momento.

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